La propuesta

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Ya eran las cuatro de la tarde, estaba llegando con demasiado retraso a mi encuentro con Kate. Kate era mi mejor amiga, alguien en la que siempre podía confiar, ella vivía al otro lado de la ciudad, por lo que era bastante complicado vernos, pero hacíamos todo lo posible por quedar como mínimo una vez al mes.

Antes de salir, quería estar segura de poder permitirme la comida, por lo que revisé rápidamente mi cuenta bancaria, y aunque lo que vi, no fue ninguna sorpresa, sí que me resultó realmente frustrante, ¡y es que mi cuenta estaba completamente vacía! Yo ya había estado buscando trabajo durante meses, tenía todo los requerimientos para comenzar a trabajar, incluso había terminado la universidad, pero a nadie parecía importarle. Pero ni si quiera estar en bancarrota iba a impedirme ver a Kate aquél día.

– Supongo que tomaré un café – pensé para mí misma.

Al llegar a la cafetería, vi a Kate sentada al fondo del establecimiento, en una elegante mesilla color rosado. Ella se encontraba con las piernas cruzadas, usando unos zapatos Louboutin, y un vestido que parecía hecho con diamantes Swarovski, estaba irreconociblemente bella, y debo aceptar que eso me provocaba una envidia extrema.

– Te veo mejor que nunca Kate – dije mientras la saludaba con un beso en

la mejilla.

– Gracias, tú también te ves bien – mintió Kate mientras observaba mis zapatillas completamente desgastadas y rotas.

Nos sentamos, pedimos un par de copas de vino que no me podía permitir, y comenzamos a hablar.

– No lo entiendo, hace unas semanas estabas en la miseria, al igual que yo.

¿A caso ya te has casado? – preguntaba en forma de broma, ya estando ligeramente bebida.

– Por supuesto que no Mía, sabes que soy una mujer independiente – respondió Kate segura de sí misma.

– ¿Entonces, qué es? Estoy desesperada… – pregunté.

– Debes saber que éste trabajo no es para todo el mundo, solamente las mujeres más seguras de sí mismas podrán con ello – dijo Kate.

– Creo que ya soy lo suficientemente mayor como para decidir por mí misma – dije.

– Lo sé, es sólo que siempre has sido como una hermana para mí… Pero si de verdad estás dispuesta a hacer lo que sea para tener una vida lujosa, de acuerdo. Ven a mi hotel, hoy, a las nueve. Cuando veas lo que es, tendrás que aceptarlo, o marcharte – terminó de explicar Kate mientras cogía sus cosas, dejaba un billete demasiado grande sobre la mesa, y salía de la cafetería guiñándome el ojo.

Miré aquél billete que Kate dejó sobre la mesa y sonreí.

– Finalmente podré comer algo, y tal vez esta noche conseguiré un excelente trabajo, ¿podrían las cosas ir mejor que esto?

Al parecer, sí que podían. Al llegar a casa de Kate, me abrió la puerta de su casa en ropa interior. Siempre me había sentido verdaderamente atraída por ella, pero creí que no le gustaban las mujeres. ¿Se habrá percatado de ello y ahora trata de seducirme? No estoy segura…

– Wow… Kate… Mmm, te ves muy bien, en serio – dije nerviosamente mientras me sentía cada vez más y más húmeda.

– Bueno, te dije que éste era un trabajo especial, ¿no? – sonrío Kate seductivamente.

– Sí, claro.

Kate colocó su laptop en una mesa que se encontraba en frente de la cama y encendió la webcam. Creo que por fin estaba comprendiendo de qué iba este nuevo trabajo, y la verdad es que la idea me fascinaba, amaba la idea de cientos de personas viéndome, deseándome.

Me quité la camiseta y comencé a besar a Kate apasionadamente. Nunca me había sentido mejor. Mis manos se movían a través de todo su cuerpo, hasta finalmente llegar a su vagina. Introduje mis dedos dentro de ella, y Kate comenzó a gemir desmesuradamente.

– No sabía que eras una chica tan mala – dijo Kate mientras me lamía y mordía los pezones.

Supongo que fue en ese momento cuando me di cuenta lo mucho que me gustaba ella.

De:
Día: Agosto 9, 2017

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