Sabía que eras tú

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Andrea caminaba tranquilamente por la calle de un modo relajado e incluso un tanto desinteresado. Era miércoles, el día de la semana en el cual ella tenía que hacer sus compras. Andrea era una chica soltera, muy organizada, estudiaba por las tardes y trabajaba en una oficina cerrada por las mañanas.

Lo cierto es que su vida le resultaba bastante aburrida, pero nunca creyó que ella pudiese hacer algo para cambiar aquél destino y vida que ella misma se había creado.

– A ver, ¿qué es lo que necesito? – pensé distraída mientras observaba unas manzanas amarillas en la fruteria.

Y de pronto alcé la mirada, y ahí estaba, el chico perfecto; de ojos color almendra, brillantes y grandes, una sonrisa radiante.

– Nunca más lo volveré a ver… – pensé mientras me retiraba de aquél lugar.

Note un empujón violento por detrás.

– Oh, lo siento – dijo el chico perfecto mientras chocaba conmigo.

– Umm, no te preocupes, no es nada – dije nerviosa mientras lo observaba atontada.

– No, esto no puede quedarse así… escucha, entra a ésta página, hablaremos ésta noche y te compensaré – el chico extendió una tarjeta de color roja, en el se podía ver su nombre y la dirección de la página web a la que debía acceder.

– ¿Logan? – dije mientras lo miraba.

– Así es – sonrío románticamente y se fue.

– Qué encuentro más placentero – pensé para mi misma.

Aquella misma noche, incluso después del cansancio de las clases, no podía dejar de pensar en él. Así que cogí la tarjeta y escribí la dirección de la página web.

– ¿Chicas web cam? extraño… –

Me registré y en seguida recibí un mensaje. Era él.

– Enciende la web cam y quítate la camiseta – escribió Logan.

– ¿Qué? – dije sorprendida.

– Hazlo –

Me sorprendió que el dijese eso, pero de cierto modo me hacía sentir muy, muy mojada.

Encendí la cámara web, me quité la ropa y saqué un juguete.

Torcí el fondo del juguete y comencé a moverlo lentamente a lo largo de mi escote. Mis pezones estaban claramente duros ahora y Logan se preguntó si estaba mojada. Quería averiguarlo.

– Quiero ver ese juguete en tu coño ahora –

Lo acerqué hacia mi coño, pero el juguete no entraba por completo.

– żCuál es el problema? Pensé que estaba claro – dijo Logan molesto.

-Es solo que… –

– ¿Qué? –

– ¿Puedo ver tu polla? – dije excitada.

Logan sacó la polla y comenzó a acariciarla salvajemente.

Ella entonces movió el juguete por su cuerpo. Se movió un poco para dar un mejor acceso a la cámara. El juguete se burlaba de los labios de su coño, comenzando a lo largo de la abertura. Giró la perilla y quedó claro que el juguete cobró vida mientras ella se lo restregaba cada vez más rápido contra su clítoris.

Su mano izquierda se desvió hacia sus tetas. Ella se tiró del pezón. Logan la miró con asombro mientras sacaba el pezón más allá de lo que él creía posible. Ella tiró con más fuerza de su pezón, torciendo cruelmente.

De repente, inclinó el juguete perpendicular a su coño y empujó el juguete profundamente en ella. El juguete se movió dentro y fuera de su cuerpo caliente. Logan se sorprendíá cada vez más.

Babeó sobre la escena caliente antes que él. Sintió que su orgasmo empezaba a llegar al punto de no retorno.

El juguete estaba realmente húmedo y moviéndose frenéticamente.

Logan venirse después de ella.

El juguete de ella todavía se movía dentro y fuera de ella, aunque ahora a un ritmo lánguido.

Vio sus dedos sobre su teclado y luego tecleó.

– Bien, ¿qué quieres que haga ahora?

-Estaré en contacto.

De:
Día: Agosto 25, 2017

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